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El avance de bacterias multirresistentes tiene en vilo a la salud pública y privada

Las infecciones que un paciente puede adquirir dentro de un hospital representan un grave problema para la salud pública y privada. Ahora se suma un nuevo dolor de cabeza: el avance de bacterias multirresistentes a los antibióticos, que dejan a los médicos con pocas o escasas opciones para atacarlas. En Estados Unidos la bacteria estafilococo aureus resistente a la meticilina mata 19 mil personas por año, más que el sida, y en España, alrededor de 5 mil. “En la Argentina, donde no tenemos datos, las cifras pueden ser proporcionalmente peores”, dice con preocupación Joaquín Bermejo, infectólogo, un reconocido especialista en el tema, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Español de Rosario.

Desde hace algunos años la resistencia de bacterias a los antibióticos disponibles viene aumentando. El uso innecesario de antibióticos durante décadas, la capacidad de mutación de las bacterias y hasta la dieta de los animales (el pollo, por ejemplo) que incluye antibióticos como suplementos, han contribuido a que el problema se profundice. Por otra parte, faltan programas específicos de control bacteriano en los sanatorios y hospitales. Encima, el lavado de manos del personal de salud, que es la medida más barata y efectiva para combatir el transporte de microorganismos, no siempre se cumple, lo que termina de completar un panorama bastante negro.

Como si fuera poco, la industria farmacéutica está cada vez menos interesada en producir nuevos antibióticos. Desde que se sintetiza una nueva molécula (primer paso en la producción de estos fármacos), hasta que pasa las fases de investigación correspondientes y llega al mercado suelen pasar años. El costo promedio de todo ese proceso es de 1.500 millones de dólares, y la resistencia de las bacterias al flamante antibiótico suele aparecer en poco tiempo. Obvio, este negocio no cierra. De las 15 compañías mundiales que producían antibióticos quedan sólo 5. “Ahora tenemos bacterias más resistentes con un menor número de opciones o alternativas terapéuticas, lo que agrava aún más el problema”, certifica Alejandro Viale, profesor de microbiología e investigador del Instituto de Biología Molecular de Rosario (IBR).

“Las infecciones intrahospitalarias, que causan muertes a diario, son un tema de preocupación en todo el mundo”, comenta el infectólogo Bermejo.

A modo de ejemplo, el médico relata que en junio participó de una reunión en España sobre multirresistencia bacteriana, y allí, algunos profesionales increparon al representante de la salud de dicho país por la falta de acciones ante el problema. “Le cuestionaron por qué dedicaban tanto esfuerzo y prensa a la gripe A y no decían nada de los compatriotas que se morían por año a causa del estáfilo aureus multirresistente”.

Silencio y complicidad. ¿Por qué no exponer los datos sobre la mesa y buscar soluciones? Bermejo lo explica de este modo: “El sistema de salud se calla la boca en España y también en la Argentina, en definitiva, en todo el mundo. Porque sacarlo a la luz implica reconocer que hay una responsabilidad que no está debidamente asumida. Se callan la boca porque cuando una persona contrae una infección hospitalaria quedan expuestas las fallas en el funcionamiento de una institución que debería estar dando pruebas de las tareas de control que lleva a cabo. Y además, porque denota la falta de presencia de las autoridades sanitarias que no exigen a los nosocomios que cumplan con normas de control de infecciones”.

Pero las causas no son sólo esas. El factor económico juega un rol central, advierte Bermejo: “Si quiero evitar la aparición de bacterias resistentes tengo que usar juiciosamente los antibióticos en el nosocomio. Pero si uno observa que en la medicina privada (que tiene alrededor de la mitad de las camas de todo el sistema de salud) la farmacia del sanatorio ?que provee los antibióticos para los pacientes? es una de las fuentes de ingreso más importantes, yo me pregunto ¿cuántas instituciones tienen verdadera vocación por reducir el consumo innecesario de antibióticos?”.

En la Argentina no hay exigencias para que se cumpla con el control y la vigilancia en cada institución dedicada a la salud. Existen sí algunos programas a los que se puede suscribir en forma voluntaria.

El 1º de septiembre comienza a funcionar un plan financiado por el gobierno de Navarra (España), la Municipalidad de Rosario, el gobierno de Santa Fe, la Fundación del Hospital Español, la Fundación del Parque de España, que se denomina “Marsa 0″ (por las siglas en inglés de estafilococo aureus resistente a meticilina). Es un proyecto a tres años donde se hará un trabajo conjunto en 11 hospitales de la provincia, en un intento de tener datos propios y luego establecer pautas de control que se ajusten a las necesidades de cada una de las instituciones. No es poco.

Fuente: La Capital (Rosario- Santa Fe)

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