Preocupante Claudio Belocopitt: En mesa sobre la salud sólo habló de dinero

La salud es un negocio, al menos para el contador público Claudio Belocopitt, el dueño del grupo Swiss Medical. Su presencia en el Coloquio de IDEA se circunscribió a explicar que sus tarifas de medicina prepaga son baratas y que necesita cobrar más caro.

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No es una casualidad que en la estructura hospitalaria que gestiona Claudio Belocopitt mucho se comente sobre las directivas curiosas para reducir costos, aún a riesgo de la denuncia de mala praxis, erogaciones que afronta la aseguradora propiedad del propio empresario.

Belocopitt llegó a la medicina prepaga como consecuencia de sus negocios que nada tenían que ver con el servicio sanitario. Y esa concepción mercantil de la medicina no ha abandonado a Belocopitt: su participación en el Coloquio de IDEA se circunscribió a explicar, palabras más palabras menos, que si no hay rentabilidad, no hay capitales financieros disponibles para ese negocio, y que si no hay rentabilidad suficiente en su negocio no podría continuar con Swiss Medial Group. Además, él afirmó que la expectativa de vida ha aumentado pero que la medicina prepaga no puede afrontar ese nuevo desafío y que a este paso el beneficio que obtienen las personas gracias a la ciencia, a él lo llevará a la quiebra.

Probablemente para que Belocopitt se encuentre satisfecho, sus clientes deberían morirse cuanto antes pero no por accidentes que requieran terapia intensiva… ¿Un tsunami salvaría a Swiss Medical Group?

La mesa de expositores debía debatir el sistema de salud argentino, y Belocopitt circunscribió su participación a fundamentar que las tarifas de Swiss Medical Group se encuentran atrasadas. Él insistió en que la educación privada tiene tarifas más altas que la salud privada, y se lamentó que los clientes o afiliados no lo contemplen.

Antes que Belocopitt avance hay que señalar algo: el uso de la enseñanza es intensivo mientras que el de la salud es eventual. Y el uso de la enseñanza por parte de las personas que pagan ese servicio se circunscribe a un período de la vida de sus hijos mientras que el ciclo de la percepción de abonos de parte de Belocopitt es mucho más extenso. Es cierto que el riesgo de las empresas de medicina prepaga también lo es, pero el negocio se encuentra planteado sobre las previsiones de los actuarios que establecen que nadie -o casi nadie- estará demandando atención durante toda su vida.

Belocopitt insistió en que una persona imaginaria a la que denominó Juan compra un BWM por US$ 52.000 y paga un seguro mensual por $ 1.272, mientras por su cobertura médica abona $ 671.21. Decidido a insistir en que se paga poco por la cobertura de salud privada, afirmó que en una cena con su pareja (explicó que la gastronomía fue sushi), Juan paga $ 430 (parece que a Belocopitt le fascinan los vinos bien caros).

Pero, según él, al día siguiente Juan sufre un accidente cuando se dirige a San Martín de los Andes. Belocopitt comenzó a explicar los costos de la atención a ese hipotético Juan: desde un traslado médico por $ 600.000 hasta una rehabilitación anual por $ 100.000. En verdad, llegó a un total de $ 700.000, una factura más elevada que la reposición del vehículo, pese a cobrar una cuota mensual inferior a la aseguradora. Agregó que para la aseguradora, el accidente tiene un riesgo contable máximo de $ 213.000 pero para Swiss Medical, Juan supone un riesgo contable ilimitado.

Una reflexión inicial consiste en que nadie obligó a Belocopitt a ingresar a la medicina privada.

Luego, habrá que evaluar la estructura de sus costos para considerar si es la adecuada en función de la cuota posible en un mercado competitivo.

Pero básicamente, sería mejor para Belocopitt trabajar con el Estado y empresas privadas en la seguridad vial necesaria para minimizar los accidentes como el de Juan, y eso le resultaría más redituable a su holding prepago.

Pero esa no es la mentalidad del hombre de Swiss Medical Group, quien se despidió con un video que apuntó a comparar el precio de un reloj de marca con el de una intervención quirúrgica, y la comparación siguió con un viaje a Europa, una propiedad inmobiliaria, un vehículo, etc.

Es decir que Belocopitt habló de lo que conoce: números. Hay que recordar que él es un contador público, situación que no es mala en sí misma. Toda empresa precisa de un contador público. La pregunta es qué ocurre cuando el líder de esa compañía es un contador público con la visión cortoplacista y excluyente del mesadinerista, y no un planificador sanitario o un estratega.

Nadie mencionó, además, los beneficios de la medicina prepaga en tiempos de alta inflación. Porque puede generarse un negocio financiero adicional que Belocopitt conoce porque fue el que precisamente lo llevó al negocio de Swiss Medical Group.

Fuente: Urgente 24

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  1. Estoy realizando traslados para S.M.G. y realmente es una aberracion el precio
    que se paga por tal servicio. No se quien es el que se queda con lo que a uno le corresponderia; si el titular de la agencia de remis contratada, o intermediarios dentro mismo de S.M.G. o la propia empresa.
    Creo que cualquier persona sabe cuanto cuesta el mantenimiento de un vehiculo realizando dicha tarea, que consiste en llegar si o si a tiempo para que el paciente pueda ser atendido en el horario en que fue citado.
    No quiero con esto incomodar a nadie , pero solamente necesito que S.M.G. me proporcione informacion sobre un solo ejemplo de traslado: ¿cual es el precio que S.M.G. paga por un viaje desde la localidad de Merlo hasta el centro de atencion de la calle Pringles y si tambien se paga la hora de espera?
    Sin otro particular y esperando tengan a bien responder a mi consulta, saluda muy atte.
    Juan A. Zarazola

  2. Lo mencionado en el artículo es el resultado de una ola que no llegó a completarse afortunadamente en la Argentina: el avanze completo del modelo del negocio financiero sobre la salud. En los ´90 se produce un abordaje del combo “pack banquero”, compuesto por Empresa de Medicina Prepaga, Compañía de Seguros, Aseguradora de Riesgo de Trabajo. Ese modelo no terminó de consolidarse en Argentina, afortunadamente.
    Si hubiese sido así, tendríamos unos cuantos CB y los costos de la medicina prepaga serían altísimos, ya que su lobby sería poderosísimo. Dado que no es así, intenta infructuosamente desarrollar este tipo de acciones desesperadas.
    Es lo que ocurre cuando alguien con mentalidad y actitud de banquero se pone el guardapolvo blanco y se mete en el terreno de la salud.

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