Por María Valeria Passarella (*)

En concordancia con los motivos y festejos que ya todos conocemos, se ha elegido también al mes de marzo como el que recuerda y fortalece la lucha cotidiana e irremediable que un grupo cada vez mayor de mujeres enfrenta, sabiendo que en esta lucha no puede vencer, solo sobrevivir.
El mes de marzo es conocido como el mes de la mujer, ya que precisamente el 8 se conmemora su día a nivel internacional. Los conocimientos históricos al respecto indican que el 27 de agosto de 1910, en la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en Copenhague, Dinamarca, se estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, hecho que se reivindicó en 1975 por las Naciones Unidas.
Son dos los hechos que marcan al 8 de marzo como fecha ideal para que las mujeres de todo el mundo tengan su día. El primero tuvo lugar en marzo de 1857, en Nueva York, EE.UU., cuando miles de mujeres trabajadoras marcharon hacia los barrios adinerados en protesta por sus miserables condiciones laborales. El segundo hecho ocurrió en 1908. Unas cuarenta mil costureras industriales se declararon en huelga en demanda de mejores salarios, reducción de la jornada laboral, abolición del trabajo infantil, derecho a unirse a los sindicatos, entre otros reclamos. Los dueños de la fábrica Cotton Textile Factory encerraron a sus empleadas para que no pudieran unirse a la huelga. Y fue entonces cuando se desató un incendio que acabó con la vida de más de cien trabajadoras.
Pero eso no es todo, en concordancia con esta fecha, se ha elegido al mes de marzo como el que recuerda y fortalece la lucha cotidiana e irremediable que un grupo cada vez mayor de mujeres enfrenta, sabiendo que en esta lucha no puede vencer, solo sobrevivir.
Marzo representa el mes de la lucha contra la endometriosis, una enfermedad que no solo afecta el estado de salud de la mujer, su vida social, su relación de pareja, su desempeño profesional o formativo sino que también limita su posibilidad de concebir.
Mundialmente se habla de endometriosis como una enfermedad crónica, de la cual se desconoce el origen, la causa y peor aún, la cura.
Por una extraña razón, tejido que naturalmente debe permanecer dentro del endometrio, se reproduce fuera de él, avanzando sin piedad por todo el organismo, generando adherencias, quistes y obstrucciones.
Ese tejido, con cada ciclo menstrual, sangra, trayendo consigo un sinfín de complicaciones que iremos conociendo en el transcurso de este mes.
Desde el desarrollo de la mujer como tal, hemos escuchado la frase: es normal que te duela el vientre en cada menstruación. Esta frase es una terrible mentira, ya que el dolor es un indicador de que algo anda mal. Por eso, nuestra primera sugerencia referida a esta enfermedad, es que si se siente dolor, si los ciclos son irregulares o si los tiempos de concepción se alargan, puede que se tenga endometriosis, por lo tanto debe consultar con un especialista en ginecología.
Tener endometriosis no es un castigo, es una condición, y debe transformarse en un estilo de vida, ya que aquellas que somos diagnosticadas con dicha enfermedad hemos tenido que modificar nuestra alimentación, nuestra rutina diaria incorporando ejercicios y sobre todo hemos tenido que asumir los cambios emocionales y físicos que nos deja como legado.
(*) María Valeria Passarella para Bureau de Salud









