El ex ministro de Salud nacional, Ginés González García, disertó en Tucumán y más allá de destacar las mejoras suscitadas en la materia en los últimos ocho años de gestión kirchnerista, deslizó objeciones en torno a la capacitación de los agentes sanitarios. Bregó por obtener una mayor igualdad en materia de fondos dinerarios.

“Hoy más que nunca debemos reivindicar las políticas de Salud que se aplicaron en el país desde hace ocho años. Luego de la catástrofe por la crisis de 2001, ninguna de las consecuencias vaticinadas que iban a impactar en la gente, como una reducción en la esperanza de vida o bien un aumento de la mortalidad infantil, sucedieron. Es más, a partir de 2003, se mejoraron mucho más los indicadores sociales que los económicos y eso se llama y debe atribuírselo a las políticas en materia de Salud”.
De esa forma, el ex ministro del área de la primera gestión kirchnerista a nivel nacional, Ginés González García, defendió los avances que se cosecharon en la rama sanitaria con posterioridad a la debacle de principios de siglo en tanto que resaltó el papel del Estado como un eje articulador en este proceso, pero siempre basándose en la conjunción de todos los estamentos que conforman dicho ámbito.
González García, quien fue el orador encargado de cerrar el XVII Congreso Internacional de Salud desarrollado en nuestra provincia, sostuvo en su análisis que “tiempo atrás, tanto los sanatorios y las obras sociales estaban quebradas. El Estado no tenía capacidad para afrontar los pagos con sus acreedores, éramos una caricatura de las instituciones. Pero llegamos a esta actualidad donde lo mejor de ese mismo Estado y lo bueno del mercado posibilitaron que se reformulen políticas programadas pensando en la gente y en los servicios que a ella les brindaremos”, caracterizó.
Grados de financiamiento
En este reconocimiento en la mejora del sistema que se concretó desde entonces, el actual embajador argentino en Chile, consignó que “cuando nosotros empezamos, eran 24 tribus (provincias) cada cual tiraba para su lado, mientras que hoy en el sector público existe un Consejo Federal que decide las políticas, hay un plan federal por lo que tenemos una regulación y armonización”
Sin embargo, adujo que las temáticas pendientes deben relacionarse con “mejorar la fragmentación, tanto en el financiamiento, como en el estándar mínimo que tiene que haber de calidad entre las distintas provincias. La Salud tiene que llegar a todos los argentinos y con un nivel de calidad mínima”, precisó.
Al respecto, estipuló que “más allá que nuestro sistema es de acceso universal, seguimos teniendo diferencias en cuanto a esa accesibilidad, pero lo que pasa también es que no es de igual calidad. Pero el sector público de la Argentina busca resolver los problemas porque estamos discutiendo cómo asignar los recursos y ya no cómo buscarlos”.
De acuerdo a lo señalado en las diversas conferencias suscitadas en el marco del Congreso, el grado de financiación del sistema sanitario fue objetado, pues se resaltó que del 10 por ciento del PBI destinado a esta área, solamente el dos por ciento de ese total corresponde a los aportes que realiza el propio Estado, la diferencia es cubierta por la seguridad social y el sector de medicina privado.
Al hacer referencia a tal tópico, el galeno aseveró que “la plata proviene de todos. La financiación pública no sólo es justa en su origen, si los impuestos son justos, sino que es mucha más justa en su asignación porque va a los que más necesitan y a los que menos tienen. En cambio, cuando es privada, depende de con cuánto se tenga en el bolsillo”.
Pese a todas las exaltaciones expresadas por González García vinculadas al sistema, trazó una seria autocrítica en razón de uno de los pilares que, de acuerdo a sus consideraciones, han sido abocadas desde el error, que aún se mantiene.
En tal sentido, describió que “una de las perores equivocaciones que tuvimos fue no haber profundizado para paliar la crisis de los recursos humanos, porque estamos en un alerta roja en este ámbito que afronta problemas graves. Debemos redirigir nuestros esfuerzos en establecer intensivamente a este recurso como eje del sistema. Nos hemos olvidado de ello, hay que acercar más la universidad a la realidad y viceversa. Argentina necesita mejores médicos y más y mejores enfermeras”, postuló.
Al respecto detalló algunas cifras que donde se demarca que el país cuenta con más de 150.000 profesionales, pero divididos en especialidades, en tanto indicó que existen cerca de 70.000 estudiantes que siguen la carrera de Medicina, 6.000 de ellos se reciben, pero de ese total nada más que 3.000 cuentan con la chance de acceder a una residencia.
“Esto nos muestra a las claras que la mitad de esos jóvenes no tiene ninguna habilidad para ejercer, porque por más que un decano me diga que a su facultad asisten 27.000 estudiantes (del área) yo no le pregunto sobre qué les enseña, sino dónde sienta a esa cantidad de personas. Con estas cosas no se puede jugar. Y mucho más en las escuelas de enfermería destinadas a cerrarles las puertas a la profesión, porque de tantos postgrados y especialidades que ofrecen, lo menos que salen aprendiendo de allí es cómo ser enfermeros”, trazó a modo crítico.
En busca de la igualdad
Así también, manifestó sus consideraciones en razón de los cambios acaecidos en la forma de inserción laboral en el sector, pues adujo que mientras en el año 1981 el 50 por ciento de los médicos no contaba con un empleo en el área pública, en 2006, el 88 por ciento de los profesionales se desempeñaba en el Estado.
A la hora de hablar sobre la asignación de los recursos para equilibrar el sistema de Salud Federal, González García también se mostró contrariado con el esquema de coparticipación al que se ajustan cada una de las jurisdicciones. “Acá se habla de igualdad, pero al momento de ser francos, ninguna provincia cederá nada para ser justa con las otras en dicha asignación. Y, casualmente, son las provincias más necesitadas las que menos dinero reciben”. Complementó esta idea con otra objeción, al destacar que “hay subsidios injustos que van a parar a gente que no los necesita en lugar de aquellos otros que son necesarios para que el sistema funcione con más equidad. El enemigo es la falta de inclusión, ya no se trata de una cuestión económica sino de conseguir igualdad”, planteó.
Adicionado a ello, y para reforzar sus apreciaciones, incursionó en otra área de Gobierno que, paradójicamente, es muy destacada por la administración kirchnerista. “En Educación, invertimos y aumentamos los puntos que le corresponden al PBI (seis por ciento del Producto), pero dónde están los resultados, me pregunto. Sólo por mencionar, el año pasado tuvimos muchos menos inscriptos en las escuelas públicas que períodos anteriores. Por eso es necesario hacer un autocrítica”, sorprendió.
Defiende el hospital, critica a los médicos
“Tenemos que defender el hospital público justamente de aquellos que lo defienden. No puede ser que tengamos el doble de personal médico y no se garanticen los servicios necesarios. Pese a que tienen motivación e incentivo, pero son todos en contra, necesitamos una reforma brutal de este sistema. Llama la atención que cuando un paciente busca a los médicos no lo hace en sus consultorios, sino en el bar del hospital.
Esto sucede porque no estamos programando los recursos humanos. Con lo cual ya no habrá que tenerle miedo a los que están dentro de los hospitales, sino a los que están afuera (pacientes) y a quienes los podemos cansar. Hay que mirar al ciudadano, al que nos da los servicios y nos legitima. Con esta situación, tenemos que ganar la batalla a la opinión pública”, reclamó el ex ministro de Salud de la Nación..
Fuente: Diario El Siglo









