Las personas que sufrieron una enfermedad cardiovascular pueden disminuir a la mitad el riesgo de muerte si realizan un programa de rehabilitación cardíaca. Sin embargo, en Uruguay apenas el 4% de los pacientes son derivados a estos programas.

Los datos surgen de la “Situación actual de la rehabilitación cardíaca en Uruguay”, un estudio dirigido por el cardiólogo Gerard Burdiat.
Burdiat trabaja en el Centro Calidad de Vida, servicio de cardiología de la Asociación Española, Montevideo. Según explicó el médico a No toquen nada (Océano FM), los médicos no derivan a sus pacientes porque en el sistema mutual uruguayo no está contemplada la rehabilitación cardíaca.
“Muchas veces el médico no manda al paciente porque no tiene conocimiento de qué centros están trabajando. Hay poca promoción de la rehabilitación cardíaca a nivel estatal. Yo trabajo en un centro donde sí la hay, pero no todos lo tienen”, afirmó.
Burdiat dijo que lo primero que los médicos cardiólogos deben hacer es derivar sus pacientes al centro de rehabilitación. “Si no lo tenemos, el paciente va a tener que ir a un centro particular y ya sea a nivel mutual o particular, la rehabilitación cardiaca tiene un costo, que no es alto. Pero si el paciente cardíaco ya tiene gastos en consultas, medicamentos, exámenes y además debe costearse la rehabilitación, se hace cuesta arriba”, sostuvo.
El programa de rehabilitación cardíaca busca enseñar al paciente cardíaco a adoptar hábitos saludables para controlar los factores de riesgo y evitar su progresión.
“Cuando hablamos de rehabilitación cardíaca no hablamos solamente de una rehabilitación para un paciente que ha tenido una enfermedad cardíaca específica. Comprende un conjunto de medidas multidisciplinarias que tienden a mejorar la situación del paciente cardíaco. No es solo el trabajo del cardiólogo, sino también el profesor de educación física, el nutricionista y a veces también el psicólogo o asistente social, porque se dan situaciones estresantes”, sostuvo Burdiat.
En esa “prevención secundaria” promedio son necesarias unas 36 sesiones durante tres meses. En Uruguay tiene un costo que parte de los 1.000 pesos por mes dependiendo del centro. Este precio contrasta con los 120 dólares que cuesta en Estados Unidos.
Si se compara con lo que ocurre en otros países de la región, Uruguay tiene menos porcentaje de pacientes en Rehabilitación Cardíaca que Brasil, Argentina y Colombia. Sus porcentajes son similares a Venezuela y Perú. En el ámbito internacional, las cifras de cobertura más amplia están en Europa con 95% en Austria, 60% en Holanda, 30% en Dinamarca. Estas cifras contrastan con el 3% de España.
Para Burdiat, la rehabilitación cardíaca debería ser una prestación de salud exigida por el Ministerio de Salud Pública. “El artículo nuestro apuntaba a difundir los datos para que alguien a nivel estatal haga que la rehabilitación cardíaca sea obligatoria, porque sabemos que hacen a tiempo la recuperación más rápida y más barata a largo plazo”, señaló.
En Uruguay, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y una de cada tres personas muere por un problema en el aparato circulatorio. Los estudios internacionales indican que los pacientes coronarios que completaron un programa de rehabilitación cardíaca redujeron en un 47% el riesgo de muerte y en un 31% el riesgo de sufrir un nuevo infarto.
“Si no hace una buena rehabilitación, posiblemente se enferme antes que un paciente que sí la hizo. Si se hace la rehabilitación va a tener una mayor tasa de sobrevida y una mayor calidad de vida. Nosotros tenemos pacientes en nuestros centros que han sufrido un infarto y hoy por hoy están mejores que personas a las que no les pasó nada y andan por la calle. Eso es gracias a la implementación de estas medidas”, dijo Burdiat.
Fuente: 180.com.uy









