Entrevista a Federico Tobar en Uruguay

Doctor en Ciencia Política y especialista en políticas de salud, Federico Tobar visitó Uruguay y cuestionó la falta de medidas estatales que faciliten el acceso de la población a medicamentos de precios accesibles. Tobar, quien esta semana participó de la jornada “Políticas de salud, ¿lucro o interés público?” organizada por el Fondo Nacional de Recursos (FNR), dijo que el Estado debería impulsar la producción de medicamentos genéricos, garantizando su calidad y fomentando su competencia con los medicamentos originales.
¿En qué ha consistido su asesoramiento al Fondo Nacional de Recursos (FNR) en los últimos años?
Vengo trabajando con los medicamentos de alto costo, que son monopólicos, caros. Les hice una comparación a sus directivos de cómo se respondía al problema de acceso a estos medicamentos en el mundo para que identificaran cómo estaban posicionados, qué estaban haciendo bien y qué mal.
¿Y cómo lo ve hoy?
Desde el 2008 a hoy el FNR quedó a la vanguardia del continente, igual a cualquier país europeo en lo que hace a cobertura y tratamiento de las enfermedades de baja prevalencia y de alto costo. Pero en lo que hace a política de genéricos no se ha asumido como una prioridad de gobierno.
¿Cuáles son las principales diferencias entre un medicamento genérico y un original?
Tenemos tres tipos de medicamentos: el original, que en países donde hay una estrategia de patente es de quien lo inventó; la copia, que la hace quien compra el principio activo; y los genéricos, que no solo demuestran que son iguales al original, sino que son más baratos.
¿Por qué considera que los genéricos tendrían que ser prioridad del gobierno?
Lo que planteo es que hay evidencia de que cuanto más peso tengan los productos genéricos en el mercado, más bajará el gasto en medicamentos. Hay evidencias de otros países que si 10% de los productos que se consumen son genéricos, y se pasa a un 15%, se logra bajar el gasto en medicamentos casi un 20%.
A veces se cuestiona si realmente tienen la misma calidad que los originales
Pero el gobierno puede meterse en eso, empezar a separar la paja del trigo. El resultado clínico es absolutamente medible y evaluable. Hay test de calidad que son industriales y hay test de intercambiabilidad, hay que ver las dos cosas. Si cumple le pongo un sello que dice `este es equivalente`. Si no cumple tengo dos posibilidades o lo dejo en el mercado pero que la gente sepa que ese medicamento no funciona, o lo saco del mercado.
¿Qué otros componentes tendría que tener una política de genéricos?
Implica primero la intercambiabilidad. Segundo, distinguirlos en su envase. En Brasil o en España, el producto viene con una franja y un sello que indica que el gobierno garantiza que es genérico. La tercera es regular el precio y obligar a las empresas a venderlos más baratos, si no se da lo que llamamos “el efecto murciélago”.
¿A qué se le llama el efecto murciélago?
Los murciélagos duermen colgados del techo. Lo que pasa cuando se mantienen los nombres de fantasía, es que aunque haya 30 versiones del mismo medicamento las copias se terminan vendiendo al mismo precio o hasta más caras que el original. La cuarta medida que se puede tomar para estimular el mercado de los genéricos es trabajar sobre los envases clínicos.
¿En qué sentido?
Por ejemplo, si alguien tiene una infección respiratoria aguda lo más seguro es que le prescriban una amoxicilina. El protocolo dice que un adulto debería consumir tres dosis diarias de 500 miligramos, una cada ocho horas, de 7 a 10 días de tratamiento. Eso significa que el embalaje mínimo tendría que tener 21 comprimidos. Te lo venden de ocho, de 10, de 15. Eso genera unas deseconomías terribles.
¿Por qué?
Porque el paciente más pobre compra el más barato. Y hay dos posibilidades, o termina comprando dos y le sobra, o discontinua el tratamiento, con lo cual aumenta la resistencia bacteriana y después ya la amoxicilina no le hace efecto. Se deberían regular envases adecuados a los tratamientos. Podrían también ir más lejos y cobrarle una multa al farmacéutico por no tener la versión genérica.
¿Esa medida se tomó en otros países?
Sí, y hay otros sistemas como el de Estados Unidos, que da premios a los farmacéuticos que más dispensan genéricos.
¿Usted dice que la solución siempre pasa por una intervención del Estado?
Absolutamente. No hay autorregulación en el mercado farmacéutico, a no ser que se prohíban los visitadores médicos y controlen a los que cobren algún tipo de incentivo de los laboratorios. Yo viajo en avión y siempre veo un médico que va a un congreso financiado por un laboratorio, repasando el power point de la presentación que va a hacer.
¿Cree que eso influye después en el medicamento que prescriben?
No digo que todos los médicos sean corruptos, pero si quieren pueden serlo. Los laboratorios están pendientes de comprar un médico. Hay una industria impresionante, ética y no ética. El libre mercado lo único que genera es más gente que no accede a los medicamentos, y medicamentos cada vez más caros.
¿Considera posible que Uruguay pueda desarrollar ese tipo de intervenciones?
Sí, totalmente. No hay ninguna dificultad. Uruguay tiene sistemas de información, profesionales, una buena industria nacional y multinacionales que importan. Está haciendo todo bien, lo que le falta es la decisión de intervenir. Es un tema de convicción.
¿Por qué de convicción?
Porque va a haber grandes capitales que van a venir a protestar. El tema es decir `me lo voy a aguantar para que los uruguayos, en el mediano y en el largo plazo tengan medicamentos accesibles a precios sostenibles`. Una política de genéricos no vuelve atrás, porque la gente la respalda.
Perfil
- Nombre: Federico Tobar
- Nació: En Buenos Aires
- Edad: 47 años
- Otros datos: Fue asesor de Unicef y la OPS.
ESPECIALISTA EN GESTIÓN
Doctor en Ciencia Política por la Universidad de El Salvador y master en Administración Pública por la Fundación Getúlio Vargas, el argentino Federico Tobar se ha especializado en economía, planificación y gestión en salud. Las instituciones con las que ha trabajado van desde el Banco Mundial, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Unicef, hasta organismos responsables de políticas estatales en Paraguay, El Salvador, Ecuador, Chile y Argentina. En Uruguay ha desarrollado proyectos con el Fondo Nacional de Recursos y el Banco de Previsión Social.
Fuente: Leticia Costa Delgado para Diario El Pais (Uruguay)









