Los desfibriladores en general son equipos muy costosos, que rondan los 80 a 100 mil pesos, pero son muy importantes porque le pueden salvar la vida a una persona. “La persona tiene una arritmia, el aparato la detecta y produce una descarga eléctrica. Es como si le dieran una descarga desde afuera, pero es interna”, explicó Sebastián Schanz.

El sistema de monitoreo satelital le agrega un costo al dispositivo de alrededor de unos 2 mil dólares más.
El médico comentó que la obra social IPS adquirió el desfibrilador al valor de cualquier otro “y por un convenio con la empresa que presta el servicio, no se cobró el monitoreo del paciente. Ese fue un caso particular, pero se agrega al costo de la operación unos 10 mil pesos con el monitoreo”, dijo Schanz.
Schanz aseguró que a los desfibriladores lo reconocen todas las obras sociales y que en Argentina, sobre todo en Buenos Aires, se está empezando a reconocer también el monitoreo remoto. “Si bien genera un costo mayor está comprobado que en el análisis de costo-beneficio es mejor hacer ese gasto, ya que reduce la necesidad de internaciones, de consultas médicas y porque pueden detectarse de manera precoz problemas que serán más caros de resolver si no se detectan a tiempo”.
El paciente salteño recientemente operado no pagó absolutamente nada. Schanz señaló que en cualquier cirugía el 20% del total corre por cuenta del paciente “pero un 20% de estos montos es mucho dinero. Por eso se demostró que el hombre no tenía los recursos económicos y la obra social reconoció el total de la cirugía”.
La batería del desfibrilador dura alrededor de ocho años. Luego de ese tiempo hay que cambiar el equipo completo. Las obras sociales lo colocan y el Estado se los repone, dentro de lo que se conoce como Plan Médico Obligatorio (PMO).
El equipo se coloca desde 2008 en Europa.
Fuemnte: El Tribuno Salta









