Se realizó un encuentro entre profesionales para abordar un flagelo que crece

Hace pocos días dos camilleros en Los Hornos fueron golpeados por el familiar de un herido cuando le explicaron que no podían trasladarlo al hospital San Martín porque en ese lugar no había cama. El incidente no fue un hecho aislado en la Provincia porque, según distintos relevamientos, el 60 por ciento de los agentes sanitarios atravesó una situación de violencia en el trabajo en el último año
“No vamos a dejar los guardapolvos blancos para usar chalecos antibalas”, resumió Jorge Gilardi, presidente de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires en la jornada sobre “Violencia hacia los Profesionales de la Salud” que se desarrolló ayer en el Rectorado de la Universidad Nacional de La Plata y en la que participaron unos 200 profesionales de la Región.
En los últimos tiempos creció la preocupación por los maltratos que deben soportar los agentes sanitarios en las salas de los hospitales y eso abrió el debate en el que participaron el Frente Médico Bonaerense, la Agremiación Médica Platense, el Ministerio de Salud de la Provincia y profesionales de distintos centros sanitarios. Todos coincidieron en que el problema hizo “eclosión” en el primer cuatrimestre de este año en el que “se duplicaron los hechos de violencia con relación al año pasado”, según se expuso.
“ENFERMEDAD CONTAGIOSA”
Por su parte al referirse al tema Eduardo Martiarena, vicepresidente de la Agremiación Médica Platense, dijo: “como dice el refrán la violencia engendra violencia, como si se tratara de una enfermedad contagiosa. Eso se agrava con la incertidumbre y la falta de educación de los pacientes y sus familiares. La impotencia y el enojo derivan en el deseo de justicia y muchos sólo conocen la de mano propia”, sostuvo Martiarena.
Según señaló el médico, los últimos datos estadísticos revelan que la cuarta parte de la violencia laboral se produce en el ámbito de la salud. “La violencia es un fenómeno que crece en el mundo entero. En Cataluña hicieron un estudio que concluye que los más atacados son los enfermeros -48%- y le siguen los médicos -32%-. El 73 % de los agresores son pacientes; el 20 % familiares de pacientes y las más agredidas son las profesionales mujeres”, apuntó Martiarena.
Se relató que las mayorías de las agresiones se producen en las salas de espera, “la violencia puede ser física o verbal, en algunos casos con invasión a los lugares de atención y en muchas oportunidades se amenaza con la judicialización de los casos. Algún médico ante esa presión suele decir que le tiemblan las manos en el quirófano”, dijo el profesional.
REINCIDENTES
Otros de los datos que surgió de la jornada es que la tercera parte de los agresores son reincidentes y que actúan bajo los efectos de las drogas, el alcohol o los psicofármacos.
“Antes hacíamos paro para ir a paritarias o en demanda de mejoras edilicias, pero ahora lo hacemos por la violencia que sufren los equipos de salud en los hospitales y contamos con el 99 % de adhesión”, señaló Jorge Gilardi.
Agresión verbal, empujones, golpes y hasta exhibición de armas de fuego para conseguir rápida atención médica son algunos de los factores que más atemorizan a los médicos que trabajan en áreas de gran conflicto social.
El profesional remarcó que en todos los casos es necesario hacer la denuncia policial. En la jornada de ayer se promovió además la realización de charlas orientadas a capacitar a los profesionales para que sepan como desenvolverse ante situaciones conflictivas y entre los consejos se mencionó: que el profesional no esté sólo cuando examina a un paciente conflictivo; que no ingrese sólo a una vivienda, que lo haga junto al chofer; extremar recaudos tratando de tener un testigo del acto médico y ante un hecho de violencia, tratar de mantener la calma y evitar las reacciones nerviosas.
Por su parte Cecilia Pozo, coordinadora del Programa Provincial de Prevención y Asistencia Médico-Legal en Salud Pública señaló que Argentina integra el primer lugar por juicios de mala praxis entre los países de América Latina. “El sistema requiere cambios, que se haga prevención correctiva y no punitiva, propiciamos la mediación dentro de las instituciones para contrarrestar la violencia”, indicó Pozo.
Fuente: El Dia









