Jorge Carrascosa: “Las posibilidades y el margen de error de los estudios son conocidos”

Habituado a hablar con la prensa por sus investigaciones, pero incómodo por el torbellino mediático que se desató tras el ya célebre “falso positivo” que arrojó el estudio tiroideo a Cristina Kirchner, Jorge Carrascosa, director de Diagnóstico Maipú, también tiene que cumplir con obligaciones paternas: acepta la comunicación telefónica con LA NACION mientras se dirige a Ezeiza para despedir a su hijo, que vive en Nueva York.

“Nuestra preocupación es obvia -comenta-: a lo largo de la vida uno se preocupa por construir una imagen, un prestigio, y cuando se atiende a un presidente todo el mundo opina, también algunos que no conocen del tema y hacen comentarios que pueden provocar mucho daño.”

Cuando dice esto, Carrascosa se refiere a la prolongada carrera que junto con un grupo de médicos viene desarrollando en el campo de los estudios médicos.

“Empezamos a hacer punciones de aspiración con aguja fina en el país en 1983, antes incluso de que existiera Diagnóstico Maipú -cuenta-. Sería imposible decir que fuimos los primeros [en implementar esta técnica en el país] porque no podríamos asegurarlo, pero sí fuimos uno de los grupos pioneros. En ese tiempo hacíamos punciones de abdomen. Los primeros 50 casos los publicamos en Acta Gastroenterológica .” En esa serie, los médicos registraron un “falso positivo”, pero de páncreas.

La técnica de la punción aspirativa de tiroides guiada por ecografía comenzó a aplicarse un poco más tarde, pero se difundió rápidamente. Basta con tener en cuenta que, sólo en este centro, se realizan alrededor de 1200 de estos estudios por año; es decir, 100 o más mensuales. En total, suman decenas de miles.

“A esta altura, es un procedimiento de rutina -dice Carrascosa-. Por supuesto que tiene que hacerlo gente experimentada, pero no representa un desafío científico.”

Según el especialista, a diferencia de lo que ocurrió con las punciones de abdomen, en las de tiroides no llevan una estadística de los casos que arrojaron “falso positivo” o “falso negativo”.

PERSONALIDADES PÚBLICAS
“En los centros ambulatorios como el nuestro, que no trabajan con una comunidad cerrada, es difícil mantener un registro riguroso de todos los pacientes -dice-. Muchos de ellos son enviados por médicos que uno no conoce. De algunos tenemos feedback y de otros, no. Con toda franqueza, nos enteramos de algunos resultados, pero de otros no tenemos información, no sabemos cuál fue el diagnóstico final de la biopsia diferida, si coincidió o no con lo que sugería la punción.”

Aunque conoce a Cristina Kirchner y a su familia desde hace años, y tuvo “el honor y el privilegio de atenderlos en repetidas oportunidades”, Carrascosa confiesa que cuando a un profesional le toca trabajar con una personalidad pública, extrema todos los recaudos. Y esto es lo que sucedió desde que se convocó al equipo de Diagnóstico Maipú para que realizara la punción del nódulo tiroideo sospechoso.

De hecho, con los primeros resultados “compatibles con un carcinoma folicular” en la mano, los médicos decidieron confirmarlos pidiéndoles a otros dos patólogos de la institución nuevos análisis de la muestra, pero esta vez sin revelar la identidad del paciente que estaban evaluando.

“Estábamos inmensamente preocupados por la confidencialidad de la información e hicimos lo máximo por mantener una reserva absoluta -dice-. Este resultado lo conocían muy, muy pocas personas. No lo expresamos en los medios de comunicación porque no nos pareció serio. La realidad es que lo vieron nuestros dos patólogos y ellos hicieron una nueva consulta con especialistas de su propio equipo.”

Pero la segunda ronda de análisis arrojó resultados coincidentes con los realizados en primer lugar: “Para ellos, eran compatibles con un carcinoma”, cuenta Carrascosa.

Aunque prefiere no referirse a detalles de este caso en particular, el médico descarta que haya habido omisiones en la comunicación del margen de error de esta técnica que, según la literatura científica, ronda el 2%al 4% de las punciones tiroideas, incluso en los centros internacionales de mayor excelencia.

“Estamos hablando de una práctica rutinaria -explica-. Los médicos lo saben. Los pacientes lo saben, porque uno les hace firmar un consentimiento informado [aunque no en este caso, aclara]. Los colegas son tan médicos como nosotros y conocen las posibilidades que ofrecen y el margen de error que hay que tener en cuenta con los distintos métodos diagnósticos. En este caso, el resultado tiene que ser corroborado con la biopsia diferida [el estudio histológico].”

Y enseguida el doctor Carrascosa asegura: “A pesar de todo, tratándose nada más y nada menos que de la Presidenta de la Nación, estamos contentos de que el veredicto final haya sido un falso positivo.” Y añade que “esto no ha producido desconfianza ni reproches de ningún tipo, y nuestro diálogo con los médicos de la unidad presidencial sigue siendo fluido y excelente, como siempre”.

UN CENTRO QUE HACE DOCENCIA E INVESTIGACIÓN
Dedicado desde hace 25 años a los estudios médicos de baja, media y alta complejidad, Diagnóstico Maipú atiende anualmente en sus tres centros de la zona norte a 550.000 pacientes y tiene un sólido prestigio ganado dentro de la comunidad médica. Con un staff de más

de 500 personas, entre médicos, técnicos y personal administrativo, su rasgo distintivo es que, como institución afiliada a la UBA, además de la tarea asistencial desarrolla una intensa actividad docente y de investigación.

Entre sus especialistas figuran docentes de carrera de esa casa de estudios, que investigan y publican trabajos en revistas científicas. También mantiene una Residencia Universitaria en Diagnóstico por Imágenes, que forma parte de los programas de capacitación de la institución.

Los directivos de Diagnóstico Maipú se enorgullecen de haber introducido en el país la colonoscopia virtual (en 1998), de haber sido el primer centro en traer el tomógrafo computado multislice de cuatro filas (en 2000), de haber sido pioneros en la introducción de la angiotomografía coronaria no invasiva por tomografía computada (en 2001) y de haber desarrollado la histerosalpingografía virtual (método de diagnóstico mínimamente invasivo del sistema reproductor femenino, en 2006). El anteaño introdujeron el primer tomógrafo computado multidetector de 256 filas que reduce la dosis de radiación hasta en un 80%.

Fuente: La Nación

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