Su representante desmintió que la hospitalización de lunes se debiera a sobredosis. Se pasó con el gas de la risa.

El pasado lunes a la noche, Demi Moore fue internada de urgencia en un hospital de Los Ángeles. Las primeras versiones que circularon indicaban que había sido causado por una sobredosis, pero su representante salió a aclarar la situación.
Explicó que ese día, Moore había organizado una celebración con amigos y familia en su casa, y el plan incluía el uso de óxido nitroso, más conocido como “gas de la risa”, del cual al parecer abusó.
El cansancio acumulado, la extrema delgadez evidente y la depresión por la que pasa la actriz luego de su separación del actor Ashton Kutcher tras descubrir su infidelidad, se sumaron al uso del gas y causaron a Demi un ataque de epilepsia y la pérdida de conocimiento.
Su hija Rumer Willis, de 23 años, había llamado al servicio de emergencias mientras sucedía el ataque, pero éstos estuvieron media hora intentando reanimarla y no lo lograron, por lo que terminaron por trasladarla a una clínica.
“Debido a las tensiones de su vida en este momento, Demi ha elegido buscar ayuda profesional para tratar su agotamiento y mejorar su salud en general”, indicó la representante de la actriz.









