SIDA: ¿Mejora la situación?
Por Bureau De Salud - 26 November, 2009, 8:17 am
Por primera vez desde su creación hace 13 años, ONUSIDA, la agencia especializada de Naciones Unidas, anuncia que la situación comienza a mejorar, porque han decrecido las nuevas infecciones con virus HIV, lo que se atribuye a las acciones de prevencion.
La informacion coincide con el cambio de director del organismo, (un economista reemplaza a un investigador en SIDA), y como nos paso con el cambio de ministros que cambio en 24 hs las cifras de la gripe, (de 1.000 a 100.000 casos), hay razones para sospechar que algo similar podría ocurrir, por cuanto ONUSIDA, y organismos relacionados han venido reclamando incesantes aumentos presupuestarios, sin mostrar ningún resultado, lo cual hace que muchos gobiernos se pregunten si vale la pena seguir aportando fondos, actualmente miles de millones de dólares, para algo sin solución aparente.
Toda la informacion en SIDA es escasamente confiable, la mayor parte de los afectados viven en paises tan pobres de África y Asia, y sin acceso a servicios médicos, que no se sabe de su existencia, por lo que se recurre a estimaciones. En los paises mas desarrollados los afectados tratan de ocultar su enfermedad de modo que es dificil registrarlos.
Una de cada 200 personas en el mundo esta infectada con el virus HIV, pero este promedio general tiene poco sentido. En algunas partes del mundo, y en algunos grupos especiales, como homosexuales varones 1 de cada 5 esta infectado. En Argentina, en promedio se estima 1 infectado cada 400 personas, aunque nuevamente en travestis, y adictos inyectables la proporción es cien veces superior.
De todos modos ellos son tan escasos, que la mayor parte de los casos se encuentran en la población de “bajo riesgo”, que es toda la población heterosexual.
En ausencia de una vacuna, tecnología que es aun dudosa si se conseguirá, el control pasa por la protección en las relaciones sexuales, y el aislamiento y/o tratamiento de los infectados.
El uso del condón es aun bajo, por diversas razones, aunque casi toda la población conoce su utilidad. Pasar del conocimiento a la conducta, es como en muchos otros casos problemático.
Aquí seria necesario más investigación y menos voluntarismo concientizador/evangelizador. Basta mirar los programas de TV dedicados a las acciones “rápidas y superficiales” desarrolladas por estudiantes universitarios, para darse cuenta no solo de su escasa eficacia, sino también de su potencial iatrogénico, como ha sido bien documentado.
El aislamiento se practica en muy pocos paises, Cuba por ejemplo, y diversos modelos han mostrado su inutilidad a largo plazo. El tratamiento alarga la vida, y reduce la contagiosidad, pero es muy costoso, y menos del 10 % de quienes podrían necesitarlo recibe tratamiento a nivel mundial. En gran parte esto se debe a un problema de patentes, por lo que algunos paises han decidido producirlos sin respetar derechos de patente.
Es probable que uno de los problemas del control resida en la forma en que el mismo ha sido organizado, por médicos especialistas, reservando las acciones de control de la enfermedad a médicos especialistas. En este sentido los médicos especialistas en SIDA forman parte del problema del control, junto con la debilidad de los sistemas de salud y los moralistas.
La lógica correcta debería ser que en cada localidad el personal de salud analice la situación epidemiológica local, incluyendo los aspectos socioculturales de la enfermedad, trascendentes en su difusión. Para ello el personal de salud debería recibir una adecuada formación en ciencias sociales y sexología. A partir de esto se diseñara la educacion sanitaria necesaria para cada edad, grupo sociocultural y orientación sexual. Una evaluacion continua de la eficacia de las acciones permitirá ajustarlas.
Para ello se necesita personal estable y motivado, lo cual incluye adecuadas condiciones de carrera y remuneración. Como estas condiciones raramente se dan, la solución es un programa vertical. Se diseñan mensajes y folleteria educativa, y se envía por doquier para su distribución……….por personal inestable, poco motivado y capacitado. El resultado es lo que hemos visto hasta ahora.
Controlar el SIDA sin un sistema de salud adecuado, y por medio de un programa vertical, es tan ilusorio como creer que un automóvil de hace 50 años puede mejorar su rendimiento haciéndolo funcionar con nafta super extra. Algo se lograra, a alto costo, y el auto se destruirá rápidamente.
Conocimiento significa poder, y la situación de los médicos especialistas derivada de la actual organización de las acciones de control es más que halagüeña. Mimados por la industria farmacéutica, el Fondo Global, la Fundación Gates, etc., que pagan viajes y congresos en canilla libre, muchos viven espléndidamente del SIDA como responsables de programas especializados de control, incluyendo funcionarios nacionales que son “incentivados” por sus actividades en control de SIDA, en tanto los funcionarios que administran el sistema de salud, y los profesionales que atienden “lo demás” quedan al margen de tales incentivos. El resultado puede ser empeorar la situación, por falta de visión de sistema. La consecuencia de creer que se pueden reemplazar políticas y planes de largo plazo, por programas y proyectos de corto plazo, de 4 años de duración en el mejor de los casos.
En cuanto a la evaluacion de ONUSIDA, un principio básico de la ciencia es que un resultado solo puede atribuirse al éxito de un programa cuando se han descartado otras explicaciones posibles, pero también en Naciones Unidas se hace política, del tipo a la que estamos acostumbrados por acá. Si las cosas van bien es por lo que hacemos. Si van mal por lo que no nos dejan hacer.
Fuente: SIDA: Alfredo Zurita - Profesor Titular de Salud Pública de la Facultad de Medicina para Datachaco
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